Tras ocho meses de trabajo, un grupo de estudiantes del ITBA finalizó una nave que volará a 3000 metros y deberá retornar a salvo.
En una emocionante y desafiante aventura que fusiona la pasión por la tecnología y el espíritu explorador, un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) se encuentra en la recta final de su preparación para competir en la prestigiosa Spaceport America Cup.
Este evento, considerado como la cumbre internacional de cohetes estudiantiles, reúne a talentosos jóvenes de todo el mundo con el objetivo de impulsar el futuro de la exploración espacial y es organizado por líderes del sector aeroespacial como Blue Origin, Virgin Galactic, y la American Institute of Aeronautics and Astronautics, organización que agrupa a la NASA, SpaceX, el MIT y el Jet Propulsion Laboratory.
“Nuestra principal expectativa es poder tener un buen lanzamiento, y que el cohete pueda completar el vuelo de manera satisfactoria”, contó a TN Tecno Matías Calamaro, alumno de Ingeniería Mecánica e integrante del grupo que viajará a Nuevo México, Estados Unidos, donde tendrá lugar la competencia.
En el marco del Future Day del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, Patricio Pedreira, ingeniero mecánico y docente de ITBA a cargo del equipo estudiantil, conversó con TN Tecno y se mostró orgulloso de sus alumnos: “Los chicos van a poder poner en contraste su capacidad de trabajo en ingeniería con las capacidades de sus pares de otras universidades del mundo”.
El desarrollo del cohete llevó ocho meses de arduo trabajo, con alumnos de diferentes carreras. “Ellos han realizado una tarea de categoría internacional, empleando modelos avanzados de cálculo estructural, térmico y de mecánica de fluidos, fundamentales para desarrollos de avanzada”, explicó Pedreira.
Malena Vásquez Currie, de la carrera de Ingeniería Informática, que será parte del contingente que viajará a participar del evento en Estados Unidos, reveló cómo fue el desarrollo del proyecto: “Al ser nuestra primera vez aventurándonos en este mundo, hicimos una multitud de pruebas y simulaciones computacionales para garantizar que el modelo que estábamos planificando fuera a funcionar como esperábamos. Para construir el cohete se armaron subequipos, cada uno responsable de una parte. Y se desarrollaron prototiposde escalas crecientes donde se fueron incrementando las exigencias y la complejidad del diseño”.






















