El arquero marplatense fue la gran figura en la clasificación del conjunto británico a las semifinales de la Conference League.
Después de la victoria obtenida en el encuentro de ida de los cuartos de final de la Conference League, Emiliano Martínez arribó con el Aston Villa al Decathlon Arena – Stade Pierre-Mauro con la misión de sellar su boleto a la siguiente instancia frente al Lille. Para el marplatense no fue un compromiso más.
Es que además de intentar revertir la serie, los franceses tenía la herida abierta que había provocado el arquero argentino en la histórica final del Mundial de Qatar que consagró a la Scaloneta y convirtió a Lionel Messi en mito.
Los goles de Ollie Watkins y John McGinn le daban una leve ventaja a los británicos, aunque el descuento de Bafode Diakite en Villa Park había dejado la serie abierta y cargada de suspenso. Y ni bien pisó el territorio galo, el ex Independiente sintió la intimidante silbatina del público local. Un clima hostil para el campeón del mundo.
Tal vez por alguna desconcentración, el arquero cometió un grosero error que no es habitual en sus producciones. Un tiro de esquina ejecutado por Yusuf Yazici representó demasiados inconvenientes para el ídolo popular, quien no logró contener el centro del volante turco y dejó un rebote peligroso que estuvo cerca de comprometer el resultado.
Más allá de aquella salida en falso y del tanto adverso, el Dibu Martínez se reivindicó con una fabulosa intervención para sostener la esperanza de acceder a la fase de los cuatro mejores del certamen continental. Apelando a un recurso que generalmente se aplica en el handball, el marplatense se jugó la vida cuando Benjamin André se relamía la conquista con un cabezazo que no llegó al destino deseado.
El héroe de La Scaloneta evitó el gol con el rostro, en una maniobra en la que intentó cubrir la mayoría de los ángulos para seguir soñando con la chance de avanzar.





















