“TikTok es un espacio tóxico y adictivo para niños y jóvenes que puede influir en su autoimagen, su salud mental y su bienestar”. Así afirma un estudio de Amnistía Internacional que buscó comprender las experiencias cotidianas de los usuarios menores de la plataforma.
Durante la pandemia, TikTok exacerbó su crecimiento, y el vínculo con la app es percibido hoy como más intenso y permanente entre las personas más jóvenes. Tanto que ellos mismos perciben el riesgo de caer en espirales de contenidos desencadenantes de depresión y autolesiones.
Estas conclusiones son parte del informe Domar el algoritmo: desafíos para la salud mental y privacidad en el uso de TikTok Argentina, elaborado por Amnistía Internacional. “Las redes sociales deberían combinar entretenimiento, comunicación y servir además como fuente de información. Sin embargo, nuestro estudio encendió alarmas que preocupan no solo a mamás y papás, sino a los propios usuarios de TikTok”, alertó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
Estas alertas que menciona Belski incluyen la espiral tóxica que puede ser TikTok, las estrategias de hiperpersonalización del algoritmo, la conflictiva gestión del tiempo que provoca su uso, y los miedos a la exposición masiva y a la violencia online.





















