El delantero argentino fue silbado durante gran parte del partido ante Villarreal y, tras el 2-2, se retiró directamente a los vestuarios sin participar de la habitual vuelta de los jugadores para saludar a los aficionados.
Julián Álvarez volvió a jugar para el Atlético de Madrid y fue protagonista de una jornada marcada por los silbidos de los hinchas en el Wanda Metropolitano.
El delantero ingresó a los 67 minutos del empate 2-2 ante Villarreal, por la segunda fecha de LaLiga, y una vez finalizado el encuentro se retiró directamente a los vestuarios.
Como ocurre habitualmente después de los partidos, los futbolistas del Atleti recorrieron el campo de juego para saludar y agradecer el apoyo de los aficionados.
Sin embargo, Álvarez no participó de ese momento: caminó hacia los vestuarios mientras llevaba una botella de agua en su mano derecha. Durante el trayecto fue acompañado por Juanjo Anaut, jefe de prensa del club.




















