El riesgo país argentino volvió a superar los 600 puntos básicos y cerró el viernes pasado en 609 unidades, después de diez ruedas consecutivas en alza.
El indicador elaborado por J.P. Morgan acumuló una suba de más del 50% desde el mínimo de julio, cuando se ubicaba en torno a los 400 puntos. Detrás del movimiento aparece una combinación de factores internacionales y locales que golpearon a los bonos soberanos y elevaron el costo de financiamiento de la Argentina.
El dato no es solamente una referencia de los mercados. A medida que aumenta el riesgo país, los inversores exigen mayores rendimientos para comprar deuda argentina.
Eso encarece una eventual vuelta del Tesoro al mercado internacional y también repercute sobre las provincias y empresas que buscan financiarse en dólares. En el caso de proyectos de inversión de largo plazo, como los vinculados con Vaca Muerta, un mayor costo financiero puede modificar las condiciones para conseguir crédito.






















