Martín Menem resiste, pero terminaría accediendo al pedido de los legisladores para una actualización salarial, pese al rechazo público de Milei.
“Che, Martín, el tema de las dietas hay que arreglarlo. Es cierto que hay muchos diputados que son empresarios, pero la mayoría, no”. El reclamo de un dialoguista al presidente de Diputados en los pasillos de la Cámara Baja puede tener un correlato en los próximos días con una actualización de las dietas después de que los senadores aprobaran una suba de sus sueldos a mano alzada y sin debate.
“A comienzo de año, un palo y medio te podía parecer guita, pero ahora para un diputado que tiene que alquilar en CABA le alcanza para dos semanas. Ya vas a ver. Van a empezar a faltar a las comisiones, a las sesiones”, es el mensaje insistente dentro de uno de los bloques más cercanos a La Libertad Avanza.
Por ahora, Martín Menem le muestra los dientes a la suba, sobre todo, después del reto público de Milei: lo obligó a retrotraer el último ajuste de marzo. Pero escucha. “De parte de Presidencia no hay intención de aumentar las dietas. Tiene que haber un acuerdo de los bloques y deberían hacerlo como hizo el Senado, a mano alzada, así quedan todos expuestos. No creo que sea tan fácil”, decían hace diez días en su despacho.
Pero después de la media sanción a la Ley Bases, el “no” no es tan fácil. “Todavía no hay novedades, pero no creo que sea a mano alzada”, confiaron fuentes cercanas a Martín Menem.
Se sabe: si el Senado cambia un coma de la Ley Bases o de la reforma fiscal, la llave volverá a estar en Diputados para que Milei pueda superar la prueba de confianza, que reclaman el FMI, los mercados y los inversores.






















