Tras eliminar el capítulo fiscal de la Ley Ómnibus, el presidente Javier Milei consiguió el apoyo de los gobernadores dialoguistas, pero crecen las dudas respecto de en qué espalda caerá el costo del ajuste, para alcanzar el déficit cero que no está dispuesto a ceder el gobierno libertario.
Sobre la mesa están las cartas que -dicen desde el Gobierno- Milei está dispuesto a jugar: la obra pública a cero; las transferencias discrecionales solo para los gobernadores que acompañaron incondicionalmente; el Impuesto a las Ganancias y la coparticipación.
Aunque consiguieron el apoyo de los mandatarios provinciales no peronistas, y hasta incluso de un par de gobernadores peronistas, en el entorno presidencial crece el malestar porque se vieron obligados a mostrar la primera debilidad parlamentaria, pero están dispuestos a capitalizar la movida.
Por un lado, aseguran que será una oportunidad para reformular el capítulo fiscal -proyecto sobre el que ya están trabajando- e ingresar al Congreso el nuevo paquete fiscal a mediados de marzo, principios de abril. Por otro, miran a las facultades delegadas incluidas en la Ley Ómnibus como una herramienta a la que podrá echar mano el Presidente cuando así lo decida.
Además, se entusiasman con la idea de que los gobernadores también paguen una parte importante del costo del ajuste. La presión es para que bajen el gasto, con eje en el empleo público. Pero algunas provincias dependen fuertemente de la contratación estatal para sostener los niveles de empleo. Sumado a que les impondrá fuertes restricciones al endeudamiento con los bancos provinciales.
“El ajuste de la política y el gasto público en general no solo tiene que hacerlo el gobierno, sino también las provincias y los municipios echando miles de ñoquis”, dijo el diputado José Luis Espert, en la mesa de Mirtha Legrand, por eltrece, y lo compartió en sus redes. Milei lo “premió” con un like.






















