Javier Milei reconoció públicamente la “clara derrota” en las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, donde su partido “La Libertad Avanza” perdió por casi 13 puntos frente al peronismo.
En su discurso, Milei aceptó el resultado electoral y anticipó una autocrítica profunda para corregir los errores cometidos, con la intención de mejorar para las próximas elecciones nacionales del 26 de octubre. A pesar de la derrota, afirmó que el rumbo político y económico del gobierno no se modificará sino que se redoblará, manteniendo políticas como el equilibrio fiscal, la restricción monetaria, la política de defensa y las reformas legales en curso.
Enfatizó que no se retrocederá ni un milímetro en el modelo que ha reducido la inflación y sacado a millones de personas de la pobreza, y que se continuará luchando contra la inseguridad y defendiendo la política del gobierno con firmeza.
En resumen, Milei asumió la derrota, hizo un llamado a aprender de los errores y aseguró que el plan de gobierno será intensificado y profundizado a pesar del revés electoral.
En La Plata, la octava sección, la boleta empujada por el intendente Julio Alak, uno de los principales aliados de Kicillof, venció a Francisco Adorni (LLA), hermano del vocero presidencial, por 43 a 37 puntos.
El gobierno nacional pudo festejar en la quinta sección, donde Guillermo Montenegro, uno de los nueve intendentes de Pro que se sumaron al frente de LLA, hizo valer su poder en General Pueyrredón para superar a Fernanda Raverta, la aspirante a senadora provincial que impulsó La Cámpora. También salvó la ropa Oscar Liberman, la gran apuesta de los Milei en la sexta sección, donde el epicentro de la disputa se dio en Bahía Blanca, la ciudad afectada por las inundaciones.
El resultado debilita la figura de Milei de cara a las legislativas nacionales del 26 de octubre, el primer test nacional que atravesará la gestión de LLA. El castigo que le propició el electorado bonaerense al Presidente tampoco fue atenuado por un nivel de ausentismo más bajo de lo que anticipaban los encuestadores en la previa de una elección atípica.
Es que los estrategas de Milei en Buenos Aires se esperanzaban con la chance de que un incremento de la participación iba a fortalecer a la escudería de LLA, para contrarrestar el peso del aparato del peronismo, que controla 83 de los 135 municipios de la provincia.





















