Al tiempo que el primer barco con ayuda humanitaria llegaba a la Franja de Gaza a través de un corredor marítimo vía Chipre, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó en Tel Aviv un último borrador de tregua propuesto por Hamás que exigía el fin de la guerra.
“Las demandas de Hamas son aún poco realistas”, esgrimió la Oficina del primer ministro israelí en un conciso comunicado, en el que, sin embargo, anunció haber dado su visto bueno al plan militar, diseñado por el ejército, para tomar el control por tierra Rafah, al sur de Gaza, donde se agrupan más de 1,4 millones de desplazados.
La negativa de Netanyahu al cese del fuego se produce después de que el jueves, cerca de la medianoche, mediadores de Qatar le hicieran llegar a la contraparte israelí una propuesta de Hamás, con pequeñas modificaciones en el número de presos y el tiempo en que los rehenes israelíes serían liberados. Pero en la que mantiene su demanda inicial de poner fin permanente a la “agresión israelí”.
Según detallaron a EFE fuentes conocedoras del borrador desde El Cairo, en la primera fase del acuerdo Hamas proponía la liberación de todas “las mujeres, niños, enfermos y ancianos” israelíes secuestrados a cambio de entre 700 y 1000 prisioneros palestinos, entre los que hay 100 que están condenados a prisión perpetua.
Además, en esta primera fase -que duraría unos 40 días- también serían puestas en libertad “las mujeres soldado” cautivas y alrededor de un centenar de presos palestinos condenados “a cadena perpetua”.
Y el final de esta primera etapa, según las fuentes, desembocaría en un alto al fuego permanente -a fin de que Hamás acceda a liberar al resto de soldados cautivos- y en la retirada completa de las tropas israelíes de la Franja.





















