Tras las fuertes críticas a su nuevo proyecto, impulsadas principalmente por la UEFA, el presidente de la FIFA rompió el silencio en medio de versiones que amenazan su continuidad en el cargo.
Uno de los temas del momento es la rivalidad entre Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), comandada por Aleksander Ceferin. Todo volvió a estallar cuando el suizo-italiano propuso un nuevo proyecto de vender y privatizar sus torneos a los capitales privados, como la Copa del Mundo.
Al ver tantas críticas, Infantino subió un video de cinco minutos explicando de qué se tratará este nuevo movimiento. “El FIFA Forward Enterprise, o FFE, es en realidad una propuesta. Forma parte de un proceso democrático y, sobre todo, es una oportunidad, no una obligación. Como ya he dicho, da inicio al proceso de consulta. Si, y sólo si, es aprobada por la mayoría de nuestras 211 Asociaciones Miembro y el Consejo de la FIFA, se convertiría en una filial propiedad de la FIFA y controlada por ella, que consolidaría las operaciones comerciales y de eventos del ente”, aseguró.
Además, resaltó las principales labores que tendrá este nuevo modelo de negocio. “Su función sería comercializar y organizar todas las competiciones propiedad de la FIFA, junto con el patrocinio, la retransmisión, las licencias y nuevos proyectos en beneficio de las 211 Asociaciones Miembro de la FIFA; liberando, además, un valor comercial que antes no se había aprovechado”, avisó Infantino.
Una de las razones por las que perdió respaldo dentro de la UEFA es su cercanía política con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante el Mundial 2026 esa relación quedó especialmente expuesta: incluso accedió a retirar una tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense a pedido del mandatario. Según Aleksander Ceferin, con esa decisión “cruzó una línea roja” y olvidó que el fútbol “pertenece a los hinchas”.






















