Durante la jornada brindaron su declaración, familiares, una amiga, un empleado y dos profesionales de la salud que atienden al imputado.
La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, representa al Ministerio Público Fiscal en la audiencia de debate contra José Eduardo Figueroa, imputado como autor del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género en perjuicio de quien fuera su esposa.
Al reanudarse la audiencia, declaró un tío materno del imputado, quien dijo que mantenía una relación de proximidad con la pareja; incluso manifestó que su esposa es madrina de bautismo de uno de los hijos de ambos. Comentó situaciones cotidianas y, al ser consultado sobre sus dichos, manifestó que le pareció mal que la víctima le pidiera a su esposo que cambiara los pañales a uno de los niños.
Luego lo hizo un trabajador de la finca del tío del imputado, quien se refirió a la relación que mantenía con Figueroa, la que describió como laboral pero cercana. Ponderó que su «patrón» no hacía diferencias e incluso permitía que uno de sus hijos jugara con uno propio y consideró que «no merecía terminar así». Respecto de la víctima, dijo que el trato era bastante formal pero, al ser consultado, dijo que era «mandonita».
La siguiente testigo fue una amiga de la familia, vinculada por las actividades deportivas de los hijos, con quien compartían actividades sociales en relación a los menores, tales como cumpleaños. Ella dijo que les parecían una «pareja perfecta» y que, por el grado de confianza que habían alcanzado, no conocía detalles de la intimidad de la pareja.
Sí mencionó que la noche previa al hecho, alrededor de las 20, fue al domicilio del imputado a buscar a su hijo y encontró a este bien, de buen ánimo, y que le hizo incluso bromas. De lo sucedido se enteró por los medios de comunicación.
Mediante videollamada se recepcionó la declaración de una prima del imputado, quien dijo tener una relación frecuente y cercana a la pareja. Comentó que, pese a vivir en provincias distintas, se visitaban mutuamente y que no había llegado a conocer conflictos en la pareja. Sobre la víctima dijo que era una «excelente persona».
También fueron convocadas una médica psiquiatra y una psicóloga particulares, quienes atendieron al imputado desde que fue ingresado a la Unidad Carcelaria 1, para velar por la integridad de su salud mental. Ambas fueron coincidentes en hablar de un cuadro presuntivo de depresión, con síntomas de estrés postraumático como el desánimo o el insomnio.
Sobre el hecho que es juzgado, también coincidieron en que recuerda hasta una discusión que habría servido de disparador, y que presenta lagunas mentales o faltas de recuerdo al respecto.
Señalaron que expresa sentir culpa y responsabilidad «por todo lo sucedido». Hablaron de emociones intensas, y en el caso de la médica psiquiatra, de un desborde emocional caracterizado como un «huracán».
Respecto al alcance de los sentimientos de culpa y angustia que les habría expresado el imputado y volcaron en sus informes, la fiscal Sodero Calvet hizo notar que en ellos hablan de la preocupación por sus hijos, por su bienestar, por su familia, pero en ningún informe se menciona ese sentimiento respecto por quien fuera su esposa o por el acaecimiento de su muerte, lo que fue reconocido por ambas profesionales.
En el caso de la psicóloga, fue cuestionada por expresar en un informe el término «emoción violenta», ya que es propio del ámbito jurídico e incluso por citar un texto de una criminalista que le da un marco científico, ajeno a su área de conocimiento.
Durante la exposición, señaló que la pareja tenía naturalizadas situaciones de violencia, y fue cuestionada por la Fiscal respecto al alcance de la expresión, ya que su abordaje se limita al imputado y no estaba en condiciones de referirse a la víctima, pues no la había conocido ni tratado.
Debió explicar además que el término «expresiones indecorosas» que había usado para referirse a cómo se comunicaba Kvedaras con su marido era una consideración propia y no algo que el imputado le había manifestado.
Al concluir la jornada, el Tribunal, integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, dispuso un cuarto intermedio hasta este viernes 24 a las 8.30.





















