El rover Curiosity de la NASA ha descubierto en el cráter Gale de Marte rocas enriquecidas con óxido de manganeso, un hallazgo que refuerza la teoría de que el planeta rojo albergó condiciones potencialmente habitables en el pasado.
Este mineral, común en la Tierra en ambientes acuáticos ricos en oxígeno —a menudo asociados a actividad microbiana—, sugiere que Marte pudo tener una vez agua líquida y procesos químicos complejos capaces de generar oxidación.
Las rocas se encontraron en el lecho de un antiguo lago dentro del cráter Gale, una zona que Curiosity explora desde 2012.En la Tierra, este mineral se forma en presencia de agua y oxígeno, a veces con ayuda de microorganismos. Su presencia en Marte apunta a un pasado con condiciones oxidantes, aunque aún no está claro si su origen es biológico o puramente geoquímico (por ejemplo, por radiación ultravioleta dividiendo moléculas de agua).
El hallazgo se suma a evidencia previa, como la detección de compuestos orgánicos y lagos antiguos, que indican que Marte tuvo los ingredientes necesarios (agua, energía y elementos químicos) para sustentar vida microbiana.
Aunque el manganeso oxidado es intrigante, podría explicarse por procesos abióticos, como fluctuaciones en la acidez del agua o interacciones con la atmósfera marciana.
Misiones como el rover Perseverance, enfocado en recoger muestras para traer a la Tierra, podrían analizar con mayor precisión estos minerales y buscar biofirmas concluyentes.
En resumen, este descubrimiento refuerza la idea de que Marte fue un mundo habitable hace miles de millones de años, pero la pregunta sobre si albergó vida sigue abierta.






















