El vocero presidencial, Manuel Adorni, señaló que el 89% del dinero transferido a la UBA entre 2015 y 2022 aún no se rindió. “Los recursos se enviaron”, indicó el funcionario.
El Gobierno volvió a reclamar que las universidades se sometan a auditorías para controlar el uso de los fondos en la antesala de la marcha en rechazo al anunciado veto de Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, planteó que “el ministerio de Capital Humano hizo todos los esfuerzos por mejorar los salarios de docentes y no docentes; se ofreció un incremento salarial del 6,8% por encima de la inflación, se ancló el salario docente con los de la administración pública para que cobren en tiempo y forma y hubo incrementos en gastos de funcionamiento”.
“Los recursos se enviaron; lo que falta saber es en qué se usaron”, señaló, en conferencia de prensa desde Casa Rosada. E insistió con el reclamo para que las universidades rindan cuentas: “En el caso de la UBA, el 89% de los fondos transferidos entre 2015 y 2022 aún no fueron rendidos. La Auditoría General de la Nación tiene seis informes en proceso y solo tres aprobados. Esta falta de control de gastos hace imprescindible que los mismos sean revisados; por eso el Gobierno avanzó con la SIGEN para llevar adelante la auditoría”.
El portavoz de Javier Milei procedió a mencionar “algunos datos que ameritan ser parte del debate”. “Del total de 1.749.136 estudiantes registrados en 2022, el último dato conocido, solo el 40,6%, 710.466, es alumno regular. El 20% tenía una única materia aprobada o ninguna. Y hay un llamativo 38,4% de alumnos sobre los cuales no se tiene información. Son 671.372 que no se sabe a ciencia cierta si van a clase o si no lo hacen”, advirtió.
“También hay casos particulares bastante peculiares y escandalosos, como el del instituto de las Madres de Plaza de Mayo, que recibía 1500 millones de pesos durante la anterior gestión y solo tuvo 16 egresados. Una pequeña división permite entender que el costo por egresado es astronómico. El 21,8% de los estudiantes de medicina son extranjeros; otro costo exorbitante que en algún momento tenemos que debatir. Y no es justo que una familia bajo la línea de la pobreza subsidie a los solo van a hacer política a las universidades”, sumó.






















