Existen algunas recomendaciones para sobrevivir un día después de una noche de mal dormir.
Desde el Instituto del Sueño de Madrid, dirigido por el doctor Diego García Borreguero, dieron a conocer los siguientes consejos:
Tomar sol: la luz del solar es lo que le envía la señal a nuestro cuerpo de que ya es de día y hora de despertar, así que desayunar afuera o hacer ejercicio al aire libre, ayudará con nuestro humor, energía e incluso es esencial para dormir mejor por las noches.
Comer varias veces al día: esto hará que el nivel de azúcar en la sangre se mantenga estable, evitando que el famoso bajón haga que sintamos fatiga. Los expertos recomiendan hacer 6 comidas pequeñas a lo largo del día en lugar de 3 más grandes y evitar las comidas abundantes y pesadas, especialmente las ricas en grasas y azúcares, ya que pueden causar somnolencia.
Tomar cafeína con moderación: una taza de café o té puede proporcionar un impulso de energía temporal. Sin embargo, debemos evitar el exceso de cafeína, ya que puede afectar negativamente nuestro sueño la próxima noche.
Hacer pausas: siempre es recomendable pararnos de nuestro lugar de trabajo, caminar un poco y despejarnos, o tomar una siesta, pero no demasiado larga, 20 o 30 minutos pueden ser suficientes para mejorar el desempeño de nuestro cerebro, se recomienda no tomarla muy tarde y no más de 30 minutos, de lo contrario puede ser contraproducente.
Mantenerse hidratados: cuando no dormimos lo suficiente, las células tienen sed porque están trabajando más duro para cumplir sus funciones, así que es esencial mantenernos bien hidratados a lo largo de todo el día. La deshidratación nos puede hacer sentir más fatigados.
Si podemos, mejor no conducir: si nos encontramos cansados, corremos más riesgo de provocar un accidente al volante. Además, estar atrapados en el tráfico puede dar todavía más sueño y acabar con la poca energía que queda en nuestro cuerpo.
Evitar cumplir muchos asuntos pendientes: al estar cansados, no se piensa con claridad y no nos encontramos en buenas condiciones para tener un máximo desempeño, así que debemos realizar solo las cosas más importantes o que sean prioridad y dejar el resto para cuando hayamos logrado dormir mejor.
Actividad física suave: un paseo corto u otras actividades físicas similares pueden aumentar la energía y mejorar tu estado de ánimo.
Luz natural: exponernos a la luz natural durante el día puede ayudar a regular nuestro ritmo circadiano.
Irnos a dormir temprano: no debemos dormir todo el día, pero debemos intentar compensar las horas perdidas. Esto lo podremos hacer adelantando la hora normal un poco para que tengamos más tiempo para descansar y sentirnos renovados al día siguiente.





















