La historia de fines de los 2000 que nadie esperó que se volviera tan aclamada con el paso del tiempo.
Netflix agregó a su catálogo una película que, después de años incomprendida, finalmente recibe el reconocimiento que merece dentro del género de terror y la comedia negra. Estrenada originalmente en 2009, la obra fue recibida inicialmente con indiferencia por el público y la crítica, que no supo asimilar su tono satírico y su propuesta de empoderamiento femenino.
Con el paso del tiempo, la percepción de la audiencia cambió drásticamente, permitiendo que las nuevas generaciones descubrieran una narrativa adelantada a su época que subvierte los estereotipos adolescentes y el pánico satánico. Esta pieza de culto, que utiliza el horror como metáfora de las complejas relaciones entre mujeres y la sexualidad, es la inolvidable Jennifer’s Body.
La historia se sitúa en el tranquilo y aislado pueblo de Devil’s Kettle (Caldera del Diablo), donde la vida de dos mejores amigas, la popular Jennifer Check y la insegura Needy Lesnicki, cambia para siempre tras una noche trágica. Ambas asisten a un bar local para ver a una banda de indie rock llamada Low Shoulder, pero el lugar termina envuelto en llamas, desatando el caos entre los asistentes.





















